domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 12

-          ¿Estas trabajando en algún caso? – preguntó en el ascensor.
-          Claro – respondí
-          ¿Puedes contarme de que se trata? A lo mejor podría echarte un cable – continuó cuestionando.
-          Si te portas bien, al final de la noche puede que te lo cuente – puso una cara de ‘disgusto’ a lo que yo reí. El ascensor se paró en el vestíbulo. Le miré. - ¿No vamos en coche?
-          No –sonrió- esta cerca, no te preocupes – dijo mirando mi tacones.
-          Gracias –sonreí. Comenzamos a caminar por la calle Coventry St hacia el Támesis. – Bueno, tu sabes donde trabajo, pero yo no se donde trabajas tú – dije como indirecta para que me dijera su ocupación laboral.
-          No trabajo – respondió – estoy estudiando en la universidad.
-          Claro, se me había olvidado que eres más pequeño que yo, ¿Qué estas estudiando? – cuestioné.
-          Arquitectura – respondió.
-          ¿Quieres ser arquitecto como Ted Mosby? La verdad, siendo sincera, a mi también me hubiera gustado ser arquitecta, pero preferí prepararme para inspectora.
-          Es una carrera muy creativa ¿no crees? – preguntó, a lo que yo asentí. Llegamos a un restaurante en el que Louis se paró.
-          ¿Italiano? – pregunté riendo
-          Sí, que pasa ¿no te gusta? – preguntó un poco alarmado.
-          No, no es eso – dije para tranquilizarle, suspiró – la comida italiana me gusta -dije -, era solo que me había parecido muy clásico.
-          Fui a lo seguro – se encogió de hombros - ¿entramos? – asentí y abrió la puerta dejándome pasar a mi primero. Dijo su nombre para la reserva y el camarero nos llevó hasta una mesa donde había dos sillas.
-          Cuéntame algo de ti – dijo cuando ya nos habíamos sentado.
-          ¿Qué quieres que te cuente? – pregunté
-          No se – se encogió de hombros – de donde eres, cuales son tus aficiones, que música escuchas, que libros lees, no se, lo típico.
-          ¿Y por qué no hacemos una especie de Challenger? –sugerí, a lo que él hizo un gesto para que continuara hablando – preguntas rápidas tipo ¿libro favorito? Y responder rápidamente, primero uno y luego el otro.
-          Me parece bien – dijo, en ese momento vino uno de los camareros.
-          ¿Qué van a tomar de beber? – preguntó con una libreta en la mano, Louis me miró.
-          ¿Pedimos vino? – sugirió.
-          Claro, porque no.
-          Una botella de vino tinto – el camarero asintió, lo apuntó en su libreta y se fue.
-          Bueno, - dije frotándome las manos - ¿quién empieza? ¿tú o yo?
-          Yo mismo – dijo - ¿De donde eres?
-          Wales – respondí rápidamente.
-          ¿Ciudad favorita?
-          Antes era Londres o Nueva York cuando era pequeña, pero actualmente, Orlando es mi ciudad favorita.
-          ¿Orlando? – preguntó extrañado.
-          En Orlando se encuentra Hogwarts y Hogsmeade, dentro de The Wizaring World of Harry Potter en Universal Studios – aclaré.
-          Entonces mejor que no te pregunte libro o película favorita ¿no?
-          Adoro la saga, soy fan desde que salió el primer libro y posteriormente la película, pero también me gustan otros libros como Los Juegos del Hambre o el Señor de los Anillos, y películas también los Juegos del Hambre, las del Señor de los Anillos y cualquier película de miedo.
-          ¿Te gustan las películas de miedo – preguntó otra vez extrañado.
-          Me encantan, ¿por? ¿te dan miedo? – dije para picarle.
-          A mi que me van a asustar – dijo moviendo los brazos - , lo decía porque las chicas siempre os asustáis con cualquier cosa.
-          En mi trabajo veo muertos todos los días y no me asusto – respondí.
-          Touché – finalizó Louis - ¿Cuántos idiomas hablas?
-          Ingles, español y un poco de francés e italiano.
-          Vaya, si que sabes idiomas – rió – yo solo se Inglés y un poco de francés –volvió a reír.
-          Bueno – continuó - ¿Años? – preguntó riendo.
-          ¿De qué te ries? Tengo 25 años nada más eh, no soy tan mayor – respondí.
-          Me río de que las chicas nunca suelen decir su edad.
-          Eso es cuando tienen más de 30 – contesté riendo también.
-          ¿Qué vas a querer? – cuestionó Louis con la carta en la mano.
-          Sorprendeme – dije con un tono misterioso.
-          ¿Sesos?
-          ¡QUE?! – grité y le arrebaté la carta de las manos – trae aquí, que ya elijo yo, no vaya a ser que sea nuestra última cena – la arrebató otra vez de las manos.
-          Trae para aquí – le miré – ¿pasta o pizza? – preguntó.
-          ¿Pasta?
-          Vale, pues cuando venga el camarero se lo digo.
-          ¿Pasta sola? – pregunté riendo.
-          No, ya se con que y qué tipo de pasta solo que va a ser sorpresa.
-          No me gustan las sorpresas – me quejé.
-          Pues te tendrán que gustar si alguna vez sales conmigo – cuando se dio cuenta de lo que había dicho se calló.
-          ¿Qué habías dicho? – pregunté
-          Nada, que es raro que no te gusten las sorpresas.
-          Claro, claro – dije con sarcasmo.
-          Bueno, me tocan a mi las preguntas – me crují los dedos como si fuera a realizar una pelea muy dura - ¿De donde eres?
-          Doncaster – respondió.
-          Creo que he estado alguna vez allí, pero no estoy segura.
-          Algún día te llevaré.
-          Muy caballeroso por tu parte –reí.
-          ¿Grupo favorito?
-          The Fray.
-          ¡No fastidies! – exclamé y me miró esperando una explicación – el mio también
-          Vaya, que casualidad, no conocía a mucha gente que le gustara.
-          Yo tampoco – me sinceré - ¿película favorita?
-          Las de acción – rodé los ojos pensando ‘típico’. Mientras vino el camarero y Louis le dijo lo que había pedido con un volumen muy bajo para que no me enterara, intenté leer los labios, pero me fue imposible.
-          ¿practicas algun deporte? – continué preguntando
-          Futbol
-          Como no – dije.
-          ¿y tu? – preguntó
-          Voy al gimnasio.
-          ¿habrá que tener alguna dieta especial o preparación diaria no? – preguntó
-          No te creas, algunas mañanas tengo que ir a gimnasio como ya te he dicho para prepararme por poco más, aunque con la dieta si es un poco estricto, pero por algún día salirme de ella no pasa nada.
Continuamos hablando y nos trajeron la comida, solo pidió un plato de Spaguettis con albóndigas.
-          ¿Tú has visto mucho la dama y el vagabundo no? – pregunté riendo – pues que sepas que no va a acabar como en la película – a lo que él rió.
Sobre las 11.00 pm ya estábamos caminando de vuelta al edificio, había pagado él, ya que no me había dejado pagar mi parte y eso que insistí, pero al menos conseguí invitarlo un día a cenar en casa a cambio. La cena transcurrió muy divertida, siendo sincera, me lo pasé genial.

Sobre las 11.12 pm ya estábamos en el ascensor con el 7 marcado, supongo que él luego marcaría su piso. El elevador se paró en mi planta y
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Hola, bueno aquí teneis el capitulo 12, siento no haber podido ayer pero tuve tarde Disney puesto que hicieron HSM3 y Hannah Montana por lo que salió mi niña interior. Os lo dejo así, puede que la noche para ellos acabe bien o acabe mal quien sabe. Estoy pensando en hacer que salgan el resto de chicos, si teneis alguna idea dejarlo en los comentarios. Como siempre deciros que comentéis ya que en el capítulo anterior no vi ningún comentario, y si quereis que os avise dejad vuestro user bajo (yo soy @swagownsme) y espero subir el siguiente sábado sin falta. Por cierto, recomendad la novela para que tenga mas lectores. Kisses xx

sábado, 9 de noviembre de 2013

Capítulo 11

En mi mesa, dejamos las cartas y los cafés encima, nos sentamos cada uno al lado de mi ‘despacho’, cogimos un montón cada uno, y nos pusimos a leer las cartas. Encontraba alguna de algún admirador de Byron, lo que era extraño, ya que una persona como esa, un ‘actor’ por así decirlo de un reality, no pienso que tenga admiradores. La mayoría eran de amenaza, algunas eran de padres que se molestaban por que había sido el modelo a seguir de sus hijos y otras eran de chicas que estaban hartas de pasar una noche de placer con Byron que luego no las llamara, es decir, que se comportara como un capullo básicamente. Había alguna, aunque eran menos nombrosas, de novios a los que su novia tras que ella les pusiera los cuernos con Ryman en una noche loca, por lo que la pareja rompía.
Hubo una que me llamó la atención, bueno había más de una de la misma persona, estaban firmadas con un pseudónimo pero era el mismo en todas, además usaban el mismo tipo de letra. La firma decía algo así como SexxyNoe69, o algo así, la verdad es que la letra no era muy legible que digamos.
Al cabo de tres horas y los dos vasos de café vacíos, Rob también tenía algunas cartas de esta chica, y el resto eran como las mías. Reunimos todas las cartas de la supuesta Noe, estaban escritas como en cursiva y con bolígrafo rosa y los puntos en las ‘i’ eran corazoncitos.
-          Rob – le llamé – investiga el tipo de papel, el pegamento, si hay alguna huella o restos de ADN, hay que saber quien es esta Noe.
-          Claro, voy a llevárselas a Margaret para que las analice – dijo mientras se levantaba, cogía las cartas con la mano y se dirigía hacia el ascensor para ir al laboratorio donde estaría Stewart.
Mientras, me levanté a buscar las fichas de Avril Moon y de Amber Green para ver donde trabajaban y poder ir a hacerles el interrogatorio o que vinieran ellas. Avril Moon estaba trabajando ahora en un Streptease de Folly Brook, a las afueras y Amber Green era camarera en un club de alterne en Wardour Street, en el Soho, por tanto iríamos primero a interrogar a Amber y haríamos que Avril viniera a la comisaría. Aproveché también para investigar a Ronald Smith y a Jose Carlos Rodríguez, el padre de Aaron.
Ronald Smith estaba ahora viviendo en Portland ahora por la nueva temporada del programa, por lo que tendríamos que avisar a los productores para que pudiera venir aquí a que pudiéramos interrogarlo. Jose Carlos, estaba viviendo a las afueras de la ciudad, en una casa de campo, llamada ‘The Royal’.
Haríamos que Jose Carlos viniera mañana a las 10.30am a la comisaría, quiera o no quiera, si no quiere venir mandaríamos una patrulla a por él. Aproveché, también, para buscar el número del representante de Ron dentro de Real World, el número no lo encontré. Le encargué a Sarah, una compañera mía de Scotland Yard con la que alguna vez había ido a tomar un café, que tratara de localizar el número. Enseguida se puso a ello.
Poco tiempo después, Robert vino del laboratorio, me contó que Margaret tardaría como mínimo 12 horas en analizarlas. Le dije a Johnson lo que había pensado, le pareció bien, añadió que podíamos ir a interrogar a Amber por la tarde, sobre las 6.30pm o 7.00pm puesto que ya sería de noche y el bar estaría abierto.
En la pizarra pequé las fotos de Ronald y de Jose Carlos, la de Aaron la mantuve pegada y escribí al lado de esta última ‘¿Novio?’ ya que aún no sabíamos que fuera la supuesta pareja de Ryman.
Media hora más tarde Sarah ya tenía el número de un representante del reality. En casos así, ella era la mejor, era muy eficiente a la hora de buscar números o datos, cuando no encontrábamos algún dato, solíamos acudir a ella.
Me dijo el número y marqué.
-          ¿Diga? – dijo alguien al otro lado de la línea con acento americano.
-          Buenas, ¿es usted uno de los representantes de Real World? – pregunté
-          Sí, ¿Qué desea?
-          Soy inspectora de homicidios en Scotland Yard, en Londres, y como sabrá ha sido asesinado Byron Ryman, ex-concursante del programa y, Ronald Smith, es sospechoso, por tanto, tendría que venir ahora aquí, con el primer vuelo que encuentre para ser interrogado.
-          No  puede ir, estamos en medio del rodaje de la nueva temporada – contestó.
-          Acaso quiere que demos una orden de arresto a la policía de Portland para que lo arresté, los sospechosos se harían públicos, por lo que el programa tendría mala fama, y todo eso con una sola llamada, usted verá. – se hizo el silencio al otro lado de la línea.
-          Mejor retrasaremos un poco el rodaje y ahora reservamos un vuelo para Ron.
-          Que esté aquí para el jueves, como muy tarde, - ya que estábamos a martes por lo que tuviera dos días de margen para que viniera desde Portland estaba bien.
-          Claro, no se preocupe – colgó.
Miré mi teléfono perpleja y lo volví a guardar, si no venía el jueves a comisaría daría la orden de arresto. Miré el reloj, las 2.15pm.
-          ¿Quieres ir a comer? – me preguntó Rob.
-          Me has leído el pensamiento, te lo iba a proponer yo ahora mismo – respondí - ¿Qué propones? – pregunté.
-          ¿Tailandés? – propuso.
-          Claro – sonrió – sabes que me encanta la comida asiática – río – no tienes ni porque preguntar.
-          Por educación, si soy un caballero – dijo.
-          Tú lo que eres es un fantasma – reí – anda tira – le dije empujándole hacia el ascensor.
Había un restaurante asiático dos calles más abajo, aunque fuera un restaurante también tenían comidas para llevar. Cuando nos apetecía comida tailandesa o japonesa o china siempre íbamos ahí. La dueña era muy amable.
De camino al restaurante hablábamos de cosas sin sentido para despejarnos del trabajo. Allí, siempre me pedía Pai-Thai con pollo y Robert noodles con verduras. La verdad que siempre solíamos pedir fideos o tallarines o cualquier cosa así. Nos lo dieron al cabo de quince minutos en los que estuvimos hablando de que haríamos en Navidad, es decir, que días nos cogeríamos libres, teníamos una semana, por tanto yo, me la cogería el 24 para terminar el 31 y al ser también el 1 fiesta empezaría a trabajar el 2 de Enero. Rob haría lo mismo que yo, lo haríamos casi todos los detectives/inspectores creo yo.  La policía civil no tenía tanta suerte, ellos no tenían tanta libertad como nosotros para elegir sus vacaciones.
Volvimos a la comisaría con la comida en bolsas de plástico en las que ponía el logo de la tienda escrito. Nunca comprábamos bebida, puesto que en Scotland Yard había máquinas de agua. En llegar, fuimos a una sala que estaba apartada, era como el aula de descanso. Como era una mesa cuadrada la que había ahí nos sentamos uno delante del otro.
-          Esta noche tienes la gran cita – dijo Rob para establecer tema de conversación - ¿Sabes ya que te vas a poner?
-          Tengo la idea – contesté – el otro día esperando a que se hiciera el café estuve mirando revistas que había y encontré un vestido que me gustó y del cuál tenía uno parecido en casa.
-          Uuhh – rió – tú con vestido – le hice una seña de que le iba a pegar un manotazo – Relax, – dijo levantando los brazos – solo iba a decir que ese chico debe de ser especial para ti ¿no?
-          Hombre, es muy guapo y además en las reuniones de vecinos siempre ha sido muy divertido. Para tener veintidós años tiene una mentalidad de niño de diez años.
-          Bueno, veo que de momento no es tu gran amor – dijo abriendo los brazos – pero lo será. Cambiando de tema, habrá que preguntarle a Jose Carlos si sabía algo de la supuesta relación de su hijo con Byron.
-          Seguramente nos de largas sobre el tema – respondí y él se encogió de hombros.
-          Por intentarlo no perdemos nada – terminó su comida y se levantó para tirarlo a la basura.
Dejamos todo y volvimos a la mesa.
-          ¿Tienes alguna idea de quién esa tal Noe? – me preguntó Rob cuando ya nos habíamos sentado en mi mesa después de recoger todo.
-          Podría ser una fan del reality resentida o alguna de sus exnovias aunque también podría ser de Amber o Avril.
-          Tienes razón. Oye, ¿           que hora es? – preguntó.
-          Las 4.47pm, ¿por?
-          ¿A que horas has quedado con Louis? – continuó
-          A las 8.30pm y sigo preguntando ¿Por qué quieres saber todo eso?
-          Porque será mejor que te vayas yendo, ya me quedo yo aquí recogiendo y doy la orden para que mañana traigan a Jose Carlos a las…
-          10.30am –continué – gracias, enserio – le di un beso en la mejilla – mañana nos vemos dije yéndome hacia el ascensor.
-          Suerte – terminó diciendo y las puertas del elevador se cerraron ante mí.
De camino a mi casa, pensé en los zapatos, el peinado, el vestido, la lencería… la última básicamente por si la noche acababa bien, aunque no soy de las que se acuestan con un chico la primera noche, pero bueno, uno nunca sabe lo que puede pasar.
Aparqué el coche en mi plaza, subí a la decimoséptima planta, entré y me fui directa a la ducha. Como siempre estaba media hora como mínimo, esta vez solo estuve quince minutos y me puse mascarilla en el pelo para que no se me encrespara por si el tiempo londinense cambiaba como siempre le daba por hacer.
Salí, me enrollé una toalla en el cuerpo y otra en el cabello mojado. En mi habitación abrí el armario de par en par y me puse a correr las perchas hacia los lados como una posesa. Encontré el vestido, era gris con un lazo en la cintura negro, muy fino, que resaltaba mi cuerpo, lo que no solían hacer mis camisetas ya que las camisetas que me solía poner eran holgadas aunque los pitillos no lo fueran.
Lo estiré encima de la cama. Ahora miré debajo de la ropa del armario, donde se encontraban los zapatos, decidí ponerme unos tacones negros ya que pegaban con el vestido y si no, no iba a ponérmelos nunca.
Ojeé en los cajones la ropa interior que tenía, encontré un conjunto negro de lencería, con transparencias en el sujetador, me decidí por este, ya que como tenía la piel clarita, destacaría.
Me dirigí otra vez al cuarto de aseo, me quité la toalla del pelo que ya estaba casi húmedo y me lo terminé de secar con el secador, por lo que con el calor se me onduló. Me lo cepillé para que no hubiera enredos y me empecé a peinar. Me hice un moño con una trenza detrás, lo que me hacía parecer un poco más alta. Aunque haciendo la trenza, se me solían cansar los brazos pero al final quedaba chula. El moño me lo recogí con orquillas oscuras para que no se notaran.
Me maquillé con sombra de ojos gris oscura que resaltaba el gris de mis ojos. Por la ceja me pasé el pincel con la misma sombra. Me puse un poco de la misma por debajo de las pestañas inferiores para que el ojo pareciera más grande. Acabé con un poco de rimmel arriba y abajo. Listo. Ahora solo me faltaba vestirme. Miré la hora las 7.30pm. Hice bien en venirme antes, no me hubiera dado tiempo si me hubiera venido a las 6.00pm o por ahí.
Fui a por la ropa, me puse la lencería, el vestido, con cuidado de no tocarme mucho el pelo y el maquillaje, y los tacones. Volví al cuarto de aseo para terminar de maquillarme, un poco de base y cacao de frambuesa en los labios. Por último me pellizqué las mejillas para que tomaran un poco un tono rosado. Iba con esto
www.polyvore.com/cgi/set?id=96352493&.locale=es (os lo pongo por si no os lo imaginabais xdd).
Sonó el timbre, miré el reloj, ya había pasado otra hora, si que pasa el tiempo rápido me dije a mi misma. Abrí la puerta y ahí estaba Louis, con unos vaqueros y una camisa blanca. Simple pero informal.
-          Hola – dijo sonriente.
-          Hola – Sonreí.
-          Estás muy guapa – dijo cogiendome de la mano y haciéndome dar una vuelta sobre mí misma.
-          Gracias –sonreí – tú también estas muy guapo.

-          ¿Nos vamos? – preguntó y yo asentí.
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Aquí tenéis el capítulo 11, es bastante largo, por lo que nos os quejéis.He visto una mejora de las visitas este blog lo que me ha gustado y me ha animado a continuar escribiendo. Bueno habéis visto Story Of My life? es perfecto, lo malo es que quiero matar a los de VEVO srly, aun no se si conseguimos el record o no, pero don't worry. Ahora mismo estoy muy nerviosa, mañana son los EMA y el lunes los Backstreet Boys van al hormiguero y sale Salute y yo me muero con tanta cosa por medio.
Bueno, lo de siempre comentad para que continue escribiendo y subiendo los capitulos, si quiereis que os avise por twitter (soy @swagownsme) dejadme el user en los comentarios. En el siguiente ya aparecerá la cita completa #promise. Nos vemos el próximo dia que suba. Besos xx

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capítulo 10

Nos abrió la puerta una señora negra, con aspecto de cubana, de poca altura y regordeta. Llevaba un delantal verde y un pañuelo a juego en la cabeza recogiendo sus rizos para que no le molestara el pelo.
-          ¿Qué desean? – preguntó amablemente con acento cubano, por lo que supuse que estaría pensado que su jefe no habría vuelto porque se había pasado los días fuera en casa de alguna ‘guarrilla’. Le enseñé la placa.
-          ¿Le ha pasado algo al señor?¿Está bien? – Preguntó con tristeza, supongo que al ser su jefe joven, no estaría mucho por casa, podría hacer bien su trabajo y le pagaría bien ya que era famoso, y sería una pena perder ese chollo de empleo.
-          Le han asesinado – respondió Robert sin dar rodeos, por lo que supuse que quería ya volver a Scotland Yard a leer las cartas de amenaza.
-          ¿Quién querría hacerle algo así al señor? – Dijo marcándosele más el acento cubano que poseía – Pero, pasen – invitándonos a pasar –, no os quedéis ahí – pasamos y nos dirigimos al salón. Cuando nos habíamos sentado en los sofás de piel blanca que había nos incitó a hablar sobre que le había pasado a Ryman.
-          Como sabe, ha fallecido, le han matado, y hemos venido aquí puesto que su hermana nos contó que Byron recibía cartas de amenaza, por eso hemos venido a ver si nos las podía entregar para que las investigáramos.
-          Claro, claro – dijo sin irse por los cerros – Voy a buscarlos – dijo mientras se levantaba y se iba del salón-comedor.
-          ¿Qué te parece? – le pregunté a Rob, refiriéndome a ella, cuando ya no creía que nos escuchara.
-          No creo que lo matara, este es uno de los mejores trabajos del mundo, solo tiene que limpiar la casa y está bien remunerado y – se calló puesto que oímos las pisadas de la criada, le hice unas señas de ‘Ahora luego continuamos’.
-          Aquí las tiene – dijo enseñándonos dos grandes montones de cartas atadas con una cuerda y un nudo arriba – espero que les sirva para atrapar al maníaco que le ha hecho eso al señor Ryman, suerte – terminó diciendo con una sonrisa.
-          Gracias y hasta luego – dijimos en la puerta – Ah! – exclamé antes de que la cerrara – salga de la ciudad por si tenemos alguna pregunta más.
-          Claro, señora – contestó cerrándola ya.
En el coche vi que Louis me había llamado, lo llamaría en llegar a la comisaría, mientras Rob iría a por los cafés para el resto de la mañana al Starbucks de la esquina.
-          Bueno continua lo que estabas diciendo antes – dijo una vez Johnson cuando nos habíamos sentado en el coche
-          Estaba diciendo que no le merecería la pena matarlo, es un trabajo de lujo, es como si viviera sola en esa mansión ya que creo que es interina, y Byron suele pasarse las noches fuera, además paga bien, no tendría lógica – contesté
-          Tienes Razón – respondió – es un chollo de trabajo – río.
-          Ya, pero oye, el nuestro tampoco está tan mal, creo yo – dije.
-          Si, la verdad que me gusta mi trabajo – Rob, como siempre, poniendo su tono de orgullo.
De vuelta a la comisaría, Robert se puso a ojear las cartas mientras yo conducía tranquilamente y tarareaba de forma interna las canciones que salían en la radio. Veinte minutos después ya estaba en Drace St.
Dejé a Rob en el Starbucks y yo fui a aparcar el coche y a llamar a mi cita de esta noche. 3 minutos después ya había aparcado, por lo que bajé de mi vehículo y en la acera.
Fuera ya, llamé a Louis, un tono, dos tonos…
-          Hola – dijo con su característica voz un poco más aguda.
-          Hola Louis
-          Por fin te localizo – rió
-          Tampoco es que lo hayas intentado mucho eh – reí – solo tenía una llamada perdida tuya, tampoco es tanto.
-          Bueno, cambiando de tema, esta noche me contarás que estabas tramando.
-          Nada malo y lo sabes – respondí.
-          Me fiaré de ti – rió - ¿esta noche sobre las 8.00pm paso a por ti vale?
-          ¿No puede ser mejor a las 8.30pm? – dije pensando e el tiempo que a lo mejor me llevaría arreglarme y elegir la ropa después de haber mirado las cartas que nos hubiera dado tiempo.
-          Vale, cambiaré la reserva que había hecho – dijo
-          ¿Con que ya habías reservado ehh? – respondí
-          Pues sí, - rió – y ahora tengo que retrasarla, gracias a ti.
-          Pues de nada, y tengo que colgar que tengo trabajo – dije
-          Nos vemos esta noche, adiós, ponte guapa.
-          ¿Oye? Que yo siempre voy guapa – respondí de forma egocéntrica y riéndome a la vez.
-          Ya lo sé, bueno, ya hablamos, hasta esta noche Soph.
-          Hasta luego, Lou – y colgué

Vi a Rob venir con los cafés en la mano, yo mientras  llegaba, estaba cogiendo las cartas del coche. Al llegar Johnson me dijo que me había pedido un Caramel macchiato y nos fuimos a dentro, aunque antes me dio mi café que lo llevaba en la mano derecha, menos mal que traía el cartoncito este que viene siempre para que uno no se queme, por que me transmitía el calor a través de él, por lo que no quería imaginármelo sin el cartón. En la otra mano llevaba un montón de las cartas, el otro se lo había dado a mi compañero para que no se me cayera el vaso.
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Aquí tenéis el capítulo 10, espero que lo disfrutéis, que comentéis y votéis en la encuesta que hay arriba. El otro día promocioné la novela, por lo que espero que ahora si la gente comente. como siempre si alguien quiere que le avise por twitter cuando suba (@swagownsme) que me lo diga en los comentarios. Y deciros que el próximo capítulo será más largo e incluirá ya la famosa cita entre Louis y Sophie. xx